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Ernesto Sevilla lleva su humor más afilado a Palma con Yo, literal

Un monólogo de ironía cotidiana y mirada incómoda sobre lo que nos rodea.

Ernesto Sevilla lleva su humor más afilado a Palma con Yo, literal
Ernesto Sevilla. Foto: es.wikipedia.org

Ernesto Sevilla vuelve a ponerse frente al público con Yo, literal, un monólogo que mezcla observación, exageración y ese humor tan suyo que convierte lo cotidiano en material de risa. La propuesta gira en torno a la vida, la tecnología, las relaciones y la confusión del mundo actual, siempre con un tono cercano y un punto de ironía que hace que cada anécdota parezca reconocible desde el primer minuto.

En Palma, el espectáculo forma parte del XVII Fesjajá y se presenta en Trui Teatre con dos funciones programadas para el 2 y el 3 de octubre de 2026, ambas a las 20:30. Es una ocasión para reencontrarse con uno de los nombres más populares del humor español en un formato que le sienta especialmente bien: directo, verbal y muy apoyado en la complicidad con quien escucha.

Con ese estilo que pasa de la anécdota personal a la observación social sin perder ritmo, Sevilla convierte la confusión contemporánea en una fuente inagotable de chistes. Lo hace desde un lenguaje coloquial, con giros que exageran lo que todos vivimos y con una mirada que no pretende dar lecciones, sino pinchar justo donde duele para arrancar la carcajada.

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Un monólogo que mira de frente al presente

Yo, literal juega con la contradicción entre lo que decimos y lo que entendemos, entre la forma en que nos relacionamos y la velocidad con la que cambia todo a nuestro alrededor. La tecnología, las costumbres de pareja y la sensación de ir siempre un poco por detrás del mundo son parte del material que alimenta el espectáculo, tratado con un humor que no busca la elegancia, sino el golpe certero.

Esa es una de las señas de identidad de Ernesto Sevilla: tomar situaciones corrientes y llevarlas un paso más allá hasta que revelan su lado absurdo. ¿Quién no se reconoce en esa mezcla de desconcierto y resignación? Precisamente ahí encuentra el cómico el terreno perfecto para construir un monólogo que se apoya tanto en la exageración como en la complicidad con el público.

El sello de Ernesto Sevilla

Ernesto Sevilla se ha ganado un lugar propio dentro del humor español gracias a una trayectoria que combina monólogos, guion, interpretación y presencia en televisión y cine. Formó parte del conocido grupo humorístico de Albacete junto a Raúl Cimas, Joaquín Reyes y Pablo Chiapella, y empezó su recorrido profesional como guionista antes de dar el salto a la interpretación de sus propios textos.

Desde entonces ha participado en programas como Muchachada Nui, La Hora Chanante, Museo Coconut y colaboraciones con Buenafuente, además de aparecer en películas como Spanish Movie o Torrente 4. También ha trabajado en cortometrajes con Nacho Vigalondo y en el videoclip de Macaco Mamá Tierra, una trayectoria que explica por qué su humor funciona con tanta facilidad en escena: llega con oficio, con ritmo y con una personalidad muy reconocible.

Una cita para disfrutar del humor en directo

Las funciones en Palma están fijadas para el 2 y el 3 de octubre de 2026, a las 20:30, con entradas desde 26 euros. Son dos oportunidades seguidas para ver un monólogo que ya parte de una idea clara: reírse de lo absurdo de la vida moderna sin adornos innecesarios y sin perder la sensación de que todo lo que cuenta podría haberle pasado a cualquiera.

Con Yo, literal, Sevilla mantiene intacta esa capacidad para transformar la rutina en comedia y para hacer que el público se vea reflejado en situaciones que, sobre el papel, parecen mínimas. Y ahí está buena parte de su gracia: en coger lo pequeño, ponerlo bajo la lupa y devolverlo convertido en una verdad compartida, de esas que solo se entienden del todo cuando alguien las dice en voz alta sobre un escenario.

Lo que suma el formato

El monólogo le permite moverse con libertad entre la anécdota y la observación social, sin depender de artificios ni de grandes giros. Eso encaja con un cómico que ha hecho del lenguaje coloquial y de la exageración una forma muy eficaz de conectar con el público, tanto con quienes le siguen desde hace años como con quienes se acercan por primera vez a su humor.

Además, el espectáculo está recomendado para mayores de 16 años, lo que apunta a un tono pensado para espectadores que disfrutan de una comedia con referencias reconocibles y un punto de mala leche bien medida. No hace falta más para entender por qué este tipo de propuesta sigue funcionando: hay oficio, hay personalidad y hay un relato cómico que sabe encontrar verdad en el caos.

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