Ernesto Sevilla vuelve a ponerse frente al público con Yo, literal, un monólogo que mezcla observación, exageración y ese humor tan suyo que convierte lo cotidiano en material de risa. La propuesta gira en torno a la vida, la tecnología, las relaciones y la confusión del mundo actual, siempre con un tono cercano y un punto de ironía que hace que cada anécdota parezca reconocible desde el primer minuto.
En Palma, el espectáculo forma parte del XVII Fesjajá y se presenta en Trui Teatre con dos funciones programadas para el 2 y el 3 de octubre de 2026, ambas a las 20:30. Es una ocasión para reencontrarse con uno de los nombres más populares del humor español en un formato que le sienta especialmente bien: directo, verbal y muy apoyado en la complicidad con quien escucha.
Con ese estilo que pasa de la anécdota personal a la observación social sin perder ritmo, Sevilla convierte la confusión contemporánea en una fuente inagotable de chistes. Lo hace desde un lenguaje coloquial, con giros que exageran lo que todos vivimos y con una mirada que no pretende dar lecciones, sino pinchar justo donde duele para arrancar la carcajada.

Un monólogo que mira de frente al presente
Yo, literal juega con la contradicción entre lo que decimos y lo que entendemos, entre la forma en que nos relacionamos y la velocidad con la que cambia todo a nuestro alrededor. La tecnología, las costumbres de pareja y la sensación de ir siempre un poco por detrás del mundo son parte del material que alimenta el espectáculo, tratado con un humor que no busca la elegancia, sino el golpe certero.
Esa es una de las señas de identidad de Ernesto Sevilla: tomar situaciones corrientes y llevarlas un paso más allá hasta que revelan su lado absurdo. ¿Quién no se reconoce en esa mezcla de desconcierto y resignación? Precisamente ahí encuentra el cómico el terreno perfecto para construir un monólogo que se apoya tanto en la exageración como en la complicidad con el público.