Los nombres que marcan el cartel
Entre los principales reclamos aparece The Blaze dj set, junto a Shame, Triángulo de Amor Bizarro, Kakkmaddafakka, Ortiga, Soleá Morente, Sistema de entretenimiento, El diablo de Shanghai, Tristán!, Go Cactus, BAF, Niños Raros, Análisis, El Zid, Eva Pons Trio, U.R.BAD, Pluma, Freenipples, Uncle Frankie, Alcapone, Selector Tropikana, Terremoto Mambo, Carmen Barahona y Tali Carreto. El listado dibuja una edición amplia, con espacio para el formato de sesión, para el directo de banda y para proyectos que trabajan desde los márgenes o desde escenas muy concretas.
Esa variedad hace que el festival no dependa de un solo foco. Hay nombres que arrastran una trayectoria ya muy consolidada y otros que aportan el contrapunto de la sorpresa. En un mismo cartel conviven la intensidad guitarrera, la electrónica, el pop mutante y la energía de proyectos que llegan con una personalidad muy marcada. Ese equilibrio es, precisamente, uno de los rasgos que convierten la programación en algo más que una suma de conciertos.
Lo que deja cada jornada
El arranque llega con Emil et Il, el proyecto musical del cantante y actor Edu Tudela junto al productor musical Raúl Juan, que presenta su primer concierto con banda en Es Claustre de Maó. La entrada es gratuita, un detalle que abre la edición con un gesto muy directo hacia el público y con una propuesta que mira al directo como punto de partida.
También aparecen en el programa Dorian, que interpretan temas de sus 20 años de trayectoria y presentan Futuros imposibles; Jazz Magnetism feat Vito Mxrgxn, un proyecto que ha superado los 200 conciertos y varias giras internacionales por Latinoamérica; Estrella Morente y Rafael Riqueni, con un homenaje a Pastora Pavón, Niño Ricardo y Enrique Morente a partir de Estrella y Rafael; Marina y su Melao, con el impulso de Rezo al agua; PA de Anna Ferrer, una pieza musical y performática centrada en el oficio de forner de su linaje paterno; Júlia Beatloop, de regreso tras pasar por festivales y salas de varios países; y El Petit de Cal Eril, que presenta ERIL ERIL ERIL, un disco de doce canciones atravesado por preguntas, secretos y una frontera muy fina entre oscuridad y ternura.
Fechas, horarios y entradas
La programación principal del festival se concentra del 18 al 19 de septiembre de 2026, con inicio el día 18 a las 20:00 y cierre el día 19 a las 23:30. En la agenda de Es Claustre también aparecen citas asociadas a los días previos y posteriores del mes, pero el núcleo de esta cita concreta es ese tramo de dos jornadas en torno al festival.
Las entradas parten de 30€. Además, el festival ofrece abonos de tres días, abonos de socio, entradas de día y tarifas reducidas para menores de 26 años y mayores de 65 años. Las personas con discapacidad tienen derecho a una entrada para ellas y otra para su acompañante, previa solicitud tras la compra, y el acceso se realiza con presentación del certificado de discapacidad.
Cómo se vive dentro del recinto
El festival permite entrar y salir del recinto mostrando la pulsera, y el pago preferente es con tarjeta, aunque también se admite efectivo. No hace falta llevar la entrada impresa, porque basta con tenerla en el móvil, y las entradas son al portador. Si viajas con menores, el acceso está abierto a todas las edades, con entrada gratuita para menores de 16 años siempre que vayan acompañados por padre, madre o tutor legal, y con condiciones específicas para quienes tienen entre 16 y 18 años.
También hay opciones de comida en el recinto, se permite entrar con comida para consumo personal y el agua sin tapón está autorizada. Quedan fuera, por seguridad, objetos como vidrio, latas, neveras, bolsas de hielo, recipientes rígidos o voluminosos, líquidos no identificables, sprays, paraguas, sillas, palos de selfie, patinetes, cascos y armas. Para un festival largo y con mucha actividad, el detalle práctico importa tanto como el cartel.
Cerrando el verano musical en Menorca, el Cranc vuelve a apoyarse en una idea clara: programar con criterio y dejar que el público encuentre contraste, sorpresa y continuidad en un mismo fin de semana. Diez años después de su nacimiento, el festival sigue apostando por una escucha cercana y por un cartel que no se conforma con repetir fórmulas.