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Eivissa Jazz 2026: cinco días de conciertos y jazz en el casco histórico de Ibiza

7 de agosto de 2026 · Sebas Fernández

Eivissa Jazz 2026: cinco días de conciertos y jazz en el casco histórico de Ibiza
Person playing trumpet during night time. Foto: Chris Bair (Unsplash)

Del 1 al 5 de septiembre, Eivissa Jazz 2026 vuelve a marcar el final del verano cultural en la ciudad de Ibiza con una programación ya anunciada que reparte sus conciertos entre el Passeig de Vara de Rey, el Parc Reina Sofia y el Baluard de Santa Llúcia. Son cinco jornadas pensadas para públicos distintos, con propuestas gratuitas al aire libre en los dos primeros días y citas de pago en el recinto amurallado a partir del jueves. El calendario está publicado en la web oficial de Eivissa Jazz, donde también figuran los horarios y las condiciones de acceso.

La edición de 2026 mantiene la esencia que ha hecho del festival una referencia en las Illes Balears desde 1987: jazz de perfiles muy distintos, diálogo entre artistas de trayectoria y proyectos emergentes, y una relación muy clara con la ciudad y su patrimonio. No se trata solo de una sucesión de conciertos. Funciona como una cita cultural que activa el casco histórico, acerca repertorios muy variados al público local y convierte varias noches de septiembre en una ruta musical compacta, fácil de seguir y muy bien definida en el calendario.

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Un festival que ya forma parte del calendario cultural de Ibiza

Desde hace décadas, Eivissa Jazz ocupa un lugar propio entre las propuestas musicales de las Islas Baleares. Su continuidad desde 1987 ha permitido que el festival crezca sin perder una idea muy concreta: combinar nombres consolidados y talentos de proximidad, abrir espacio a la improvisación y dar presencia tanto a formaciones pequeñas como a proyectos de mayor formato. Esa mezcla explica buena parte de su interés para el público que vive en las islas, porque ofrece una programación reconocible y, al mismo tiempo, lo bastante diversa como para que cada noche tenga un perfil distinto.

La edición de 2026 insiste en esa línea con una secuencia de conciertos que se extiende durante cinco días y que empieza el martes 1 de septiembre. La primera parte del programa es accesible sin entrada, una decisión que favorece la asistencia espontánea y acerca el festival a quienes quieren asomarse al jazz sin complicaciones. Después, el Baluard de Santa Llúcia concentra las sesiones de pago, con la sensación de que el certamen va ganando densidad a medida que avanza la semana. ¿Qué otro plan cultural de septiembre permite pasar de un concierto abierto en pleno paseo a una velada de pago en el recinto histórico con tan poco salto de tiempo?

También pesa mucho la idea de continuidad entre ediciones. El festival no se limita a programar actuaciones sueltas, sino que construye un relato propio con proyectos que ya forman parte de su identidad, como la Eivissa Jazz Experience, y con nombres que conectan la escena local con otras procedencias. Esa combinación da solidez al conjunto y evita que el cartel se quede en una sucesión de nombres sin hilo conductor.

Las dos primeras noches, jazz abierto para arrancar septiembre

El arranque del festival llega el martes 1 de septiembre a las 21:00 horas en el Passeig de Vara de Rey, con dos conciertos de acceso libre. Primero actuará Sinéad Cormican, y después lo hará Jive at Nine. La elección de este formato inicial resulta muy útil para quienes quieren empezar el mes con un plan cultural sencillo, sin necesidad de entrada y con una hora muy razonable para una noche de entre semana. Además, la gratuidad facilita que el festival se perciba como una propuesta de ciudad, no solo como una programación para quienes ya siguen el circuito jazzístico con regularidad.

Sinéad Cormican presenta SANG, su primer proyecto de composiciones originales. La cantante y violinista mallorquina construye aquí un repertorio personal donde se cruzan el jazz con influencias mallorquinas, irlandesas y andaluzas. Nacida en Palma, con padre irlandés y madre gaditana, ha desarrollado una formación que une violín clásico y canto jazz, y ese cruce de lenguajes se nota en una propuesta de raíz íntima, muy marcada por la melodía y por una identidad artística clara. SANG fue grabado en directo en la iniciativa «Emergeix!» del festival A Jazz de Mar de Portocolom, con colaboración de Tomeu Garcias, Toni Vaquer, Joan Garcias y Andreu Pitarch, un dato que ayuda a entender el tipo de red musical en la que se mueve el proyecto.

Después llegará Jive at Nine, una formación habitual de la escena musical pitiusa que trabaja sobre estándares de jazz, swing y clásicos del género. Liderado por el trombonista Vicent Tur, el grupo combina fidelidad a la tradición con una puesta en escena cercana y elegante. Para esta actuación contará con la colaboración especial de Swingin’ Tonic, el proyecto de Iván Pacheco y Claudia Ottelli, lo que añade una capa de estética vintage y refuerza el tono festivo del repertorio. El juego de palabras del nombre, que remite al estándar «Jive at Five», encaja bien con una banda que entiende el swing como un terreno de ligereza, pulso y comunicación directa con el público.

Al día siguiente, el miércoles 2 de septiembre a las 21:00 horas, el festival se traslada al Parc Reina Sofia con dos conciertos también de entrada libre: Ibossim Flamenco Ibiza y la Big Band Ciutat d’Eivissa. La presencia de un proyecto de flamenco dentro de un festival de jazz no es un adorno ni una rareza, sino una manera de ampliar el campo sonoro sin salir del eje de la música en vivo. La convivencia entre géneros forma parte del ADN del certamen, y aquí queda reflejada de forma clara.

Dos noches en el Parc Reina Sofia con acento local

En la segunda jornada, Ibossim Flamenco Ibiza aporta una lectura que conecta con el flamenco desde la isla, un terreno donde el diálogo entre estilos suele dar resultados muy personales. El hecho de que el concierto sea gratuito y en horario de noche lo convierte en una opción muy cómoda para quien quiera acercarse al festival sin planificar demasiado. Ese tipo de programación abierta ayuda a que el jazz no se quede encerrado en su propia etiqueta y dialogue con otros públicos que quizá llegan por curiosidad, por proximidad o por afinidad con otras músicas de raíz.

A continuación actuará la Big Band Ciutat d’Eivissa, una agrupación estable del Patronat Municipal de Música d’Eivissa formada por 17 músicos. Su presencia en el festival tiene un valor doble: por un lado, mantiene viva la tradición de las big bands como espacio de aprendizaje y experiencia para jóvenes intérpretes; por otro, permite escuchar una formación amplia en una cita que suele combinar formatos muy distintos. Desde 2016 participa de manera regular en Eivissa Jazz con conciertos temáticos dedicados a grandes figuras y estilos del jazz y la música moderna, una línea que le da continuidad y que la ha convertido en una pieza reconocible del programa.

Ese miércoles, además, deja claro que el festival no depende solo de nombres visitantes. La escena musical de Eivissa y Formentera tiene aquí un espacio visible, con proyectos que no funcionan como relleno sino como parte central de la propuesta. Y eso importa, porque un festival que se celebra en las Islas Baleares gana interés cuando conecta con la música que se hace aquí y no solo con lo que llega de fuera. La programación de esta noche ofrece justamente eso: un retrato local que no renuncia a la ambición artística.

El Baluard de Santa Llúcia concentra la parte más esperada

A partir del jueves 3 de septiembre, el festival entra en su tramo de entrada de pago y se desplaza al Baluard de Santa Llúcia, donde actuarán cuatro propuestas hasta el sábado. Las entradas cuestan 12 euros en taquilla el día del concierto, a partir de las 20:00 horas, y también pueden comprarse de forma anticipada en la web del Ayuntamiento de Eivissa y en el Espacio Cultural Can Ventosa. Para quien quiera organizarse con tiempo, la información práctica está recogida en la web oficial de Eivissa Jazz, que centraliza programa y condiciones.

La primera noche de este bloque, el jueves 3, reúne a The Illusions & Nathan Haines y L.A.B. Trio, ambos a las 21:00 horas. La disposición del programa, con dos conciertos en la misma noche, hace que la velada gane densidad y permita contrastar propuestas en una misma visita. Ese formato resulta atractivo para el público que busca una experiencia más concentrada y para quien quiere aprovechar la salida cultural al máximo sin alargar demasiado la noche.

Proyectos de autor y mezcla de lenguajes en la recta final

The Illusions & Nathan Haines abre el jueves con una combinación que ya sugiere cruce de identidades y una mirada abierta al jazz contemporáneo. El festival no ofrece aquí una pieza aislada sin contexto, sino una propuesta que encaja con su vocación de mezclar trayectorias y acentos distintos. A su lado, L.A.B. Trio completa la jornada con un formato más reducido, una fórmula que suele permitir mayor espacio para la interacción y la escucha atenta. En un festival como este, la alternancia entre formaciones amplias y tríos ayuda a que el programa no se vuelva monótono y a que cada noche tenga su propio pulso.

El viernes 4 de septiembre será el turno de Antoni Marí Sextet y de Abe Rábade & Eivissa Jazz Experience, también a las 21:00 horas y en el Baluard de Santa Llúcia. Aquí el peso del proyecto especial es evidente. La Eivissa Jazz Experience es una formación creada cada año por el pianista gallego Abe Rábade y construida a partir de músicos que ya han participado previamente en el festival. Cada intérprete aporta una composición original, el grupo solo se reúne en un ensayo previo y el resultado depende de la creación colectiva y de la capacidad de adaptación de todos los implicados. Ese formato convierte la actuación en una pieza pensada para la noche y para el lugar, con el jazz como lenguaje de intercambio inmediato.

Por su parte, Antoni Marí Sextet aporta el formato de sexteto, que suele ofrecer un equilibrio interesante entre escritura y libertad. En un cartel donde la improvisación tiene un peso claro, una formación así permite desarrollar arreglos más amplios sin perder la agilidad que pide una programación de varios días. La combinación de ambos conciertos hace que el viernes tenga un perfil especialmente atractivo para quienes siguen el festival con más atención y buscan una noche con más capas musicales.

El cierre del 5 de septiembre y el valor de la continuidad

El sábado 5 de septiembre el festival se despide con Tonina y Michael Pipoquinha Quartet, de nuevo a las 21:00 horas en el Baluard de Santa Llúcia. Como en la jornada anterior, la estructura de dos conciertos hace que la última noche llegue con intensidad y con una sensación de cierre bien marcado. No se trata de alargar el calendario por inercia, sino de rematar la semana con dos nombres que mantienen el listón y preservan la variedad de enfoques que ha definido toda la edición.

Tonina ofrece una presencia que encaja con el espíritu del festival, atento a voces y proyectos capaces de moverse entre tradición y contemporaneidad. El Michael Pipoquinha Quartet, por su parte, suma el formato de cuarteto a una recta final que ya ha pasado por tríos, sextetos, big band y proyectos especiales. Esa variedad de plantillas no es un detalle menor: ayuda a que el público perciba el festival como una sucesión de lenguajes distintos dentro de un mismo marco, y no como una programación uniforme.

Conviene mirar también el conjunto desde la perspectiva de quien vive en las islas y busca planes concretos para septiembre. El festival ofrece acceso libre en sus dos primeras jornadas, pago en las noches del Baluard, y opciones de transporte y descuento que facilitan la asistencia. Hay bus gratuito a Dalt Vila con la línea 45 presentando la entrada del festival los días 1, 2, 3, 4, 5 y 6 de septiembre, además de un 35% de descuento con Formentera Lines en el trayecto Formentera-Eivissa-Formentera en esas mismas fechas. Todo ello perfila un plan cultural muy pensado para moverse con comodidad por la ciudad y para enlazar el concierto con la experiencia de salir por Ibiza sin que la logística complique la noche.

Cómo vivir el festival sin perderse nada

La combinación de espacios y formatos hace que Eivissa Jazz 2026 funcione casi como una pequeña ruta musical repartida en cinco fechas. El Passeig de Vara de Rey abre el calendario con conciertos gratuitos y muy accesibles, el Parc Reina Sofia amplía el foco con propuestas locales el 2 de septiembre, y el Baluard de Santa Llúcia concentra la parte de pago desde el día 3 hasta el cierre del 5. Esa distribución ordena bien la semana y permite que cada jornada tenga un tono propio sin romper la continuidad del conjunto.

Para quien quiera seguir el programa con precisión, el sitio oficial reúne toda la información necesaria sobre horarios, venta de entradas y condiciones de acceso. En un festival de este tipo, donde parte de la oferta es gratuita y otra parte requiere entrada, tener el calendario claro ahorra dudas y facilita decidir qué noches encajan mejor con cada plan. Septiembre empieza en Ibiza con jazz, pero también con una manera muy concreta de entender la cultura como parte de la vida cotidiana de la ciudad. Y cuando un festival logra eso durante cinco días seguidos, deja de ser solo una programación y pasa a formar parte del ritmo real de la isla.

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