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Mundo Pica Pica llega a Ciutadella con un espectáculo pensado para cantar, bailar y jugar

29 de julio de 2026 · Sebas Fernández

Mundo Pica Pica llega a Ciutadella con un espectáculo pensado para cantar, bailar y jugar
Mundo Pica Pica en Teatre Des Born, Ciutadella. Foto: Pica Pica

El 26 de agosto, el Teatre des Born de Ciutadella de Menorca acogerá Mundo Pica Pica, una de las propuestas infantiles más populares en castellano y una de esas funciones que entienden muy bien qué busca una familia cuando sale al teatro con peques: ritmo, humor, canciones conocidas y participación constante. La cita arrancará a las 19:30 y tendrá una duración de 1 hora y 15 minutos, un formato ágil que encaja con el público al que se dirige y que deja espacio suficiente para que la función mantenga la energía sin perder frescura.

Pica Pica, formado por Nacho Bombín, Belén Pelo de Oro y Emi Bombón, ha construido desde 2011 un repertorio que ha pasado de las pantallas al escenario con una fórmula muy reconocible: canciones pegadizas, juegos escénicos y un tono cercano que invita a cantar sin complejos. En esta ocasión, el trío presenta un espectáculo que reúne algunos de sus temas más celebrados, como El baile de la fruta, La Mané, Los esqueletos y La taza, junto con nuevas coreografías y una puesta en escena pensada para convertir el teatro en una gran fiesta compartida.

Para quien busque un plan cultural con niños que no se limite a entretener, esta función ofrece algo más que una sucesión de números musicales. Propone un espacio de complicidad entre escenario y patio de butacas, con una estructura diseñada para que el público no se quede sentado como mero espectador. ¿Qué mejor puerta de entrada al teatro que una propuesta en la que cantar, moverse y responder forman parte del juego?

YouTube video

Una fórmula que lleva años funcionando

Desde su creación en Madrid en 2011, Pica Pica se ha consolidado como uno de los nombres más reconocibles de la música infantil en castellano. Su éxito no se explica solo por la popularidad de sus canciones, sino por una manera muy concreta de dirigirse al público más pequeño: con claridad, con humor y con una energía que no cae en el exceso. La clave está en la cercanía, en ese tono que convierte cada número en una invitación a participar y no en una lección cerrada.

La dimensión del fenómeno también se entiende fuera del teatro. Su canal de YouTube supera los 10 millones de suscriptores, ha recibido el Botón de Diamante y acumula más de 8.000 millones de visualizaciones. Son cifras que hablan de una presencia masiva entre las familias, pero también de una capacidad poco habitual para trasladar ese seguimiento digital al directo. En el escenario, el grupo mantiene la esencia que le ha dado ese recorrido, aunque la transforma en una experiencia más física, más inmediata y más compartida.

Ese paso de las pantallas a la sala no es menor. Muchas propuestas infantiles se consumen en casa, a solas o en pequeñas dosis, pero Mundo Pica Pica se apoya precisamente en lo contrario: en la energía colectiva, en la respuesta del público y en la sensación de que cada canción gana fuerza cuando se vive en común. Ahí reside buena parte de su interés, porque no se trata solo de reconocer un repertorio, sino de verlo desplegado en tiempo real con el pulso del teatro.

Canciones que ya forman parte del juego

El repertorio de Mundo Pica Pica incluye varios de los títulos que más han contribuido a la popularidad del grupo. El baile de la fruta es uno de esos temas que se quedan en la memoria por su estructura sencilla y su facilidad para integrarse en cualquier juego infantil. La Mané, Los esqueletos y La taza completan un conjunto de canciones que ya forman parte del imaginario de muchas familias y que, en directo, encuentran una nueva vida gracias al movimiento escénico y a la interacción con el público.

No se trata solo de recuperar éxitos conocidos. El espectáculo incorpora nuevas coreografías y una puesta en escena inspirada en el teatro de marionetas y la comedia clásica, lo que amplía el rango visual de la función y le da un aire de gran formato. Sobre el escenario participan seis artistas, una cifra que refuerza la dimensión del montaje y permite que la acción no dependa únicamente de los tres integrantes del grupo. La presencia de bailarines añade dinamismo y multiplica las posibilidades de juego, de contraste y de sorpresa.

Ese despliegue convierte la función en algo más que un concierto infantil al uso. Hay humor, sí, pero también una construcción escénica pensada para sostener la atención de los niños sin subestimarlos. Y hay música, claro, aunque no como simple acompañamiento, sino como motor principal de una propuesta que busca que el público se implique desde el primer minuto. ¿No es precisamente eso lo que hace que un espectáculo familiar funcione de verdad, que nadie se quede fuera del juego?

Un plan familiar con ritmo propio

Pensado para todos los públicos, Mundo Pica Pica está especialmente orientado al público infantil y a las familias que buscan una actividad cultural capaz de combinar entretenimiento y participación. La duración de 75 minutos juega a favor de ese planteamiento: suficiente para desarrollar una función completa, pero sin alargar la atención de los más pequeños más de la cuenta. El formato está muy bien medido para que la experiencia resulte fluida y mantenga la intensidad.

La hora de la cita, a las 19:30, también encaja con un plan familiar de tarde que permite llegar con calma, disfrutar de la función y volver a casa con la sensación de haber compartido algo más que una salida de ocio. En un calendario cultural en el que a menudo cuesta encontrar propuestas realmente pensadas para niños, este espectáculo se mueve con soltura entre la diversión inmediata y el valor de una experiencia teatral accesible.

Además, el hecho de que el grupo haya sabido construir una comunidad tan amplia alrededor de sus canciones ayuda a entender por qué funciona tan bien en directo. Quien ya conoce el repertorio encuentra un terreno familiar; quien se acerca por primera vez, entra en una dinámica sencilla de seguir. Ese equilibrio entre reconocimiento y descubrimiento es uno de los mayores aciertos de la propuesta, porque permite que diferentes edades se sientan cómodas dentro de la misma función.

Pica Pica y el valor de cantar en compañía

La popularidad de Pica Pica no se explica únicamente por su exposición en internet. También pesa la forma en que han sabido convertir la música infantil en un territorio de participación activa, donde cantar no es una consigna vacía sino una herramienta para construir comunidad. En sus espectáculos, el humor se mezcla con el juego y con una pedagogía muy ligera, casi invisible, que hace que los niños entren en la función con naturalidad.

Ese enfoque ha sido una de las razones de su expansión más allá de España, con presencia en teatros de distintos países y un seguimiento muy amplio entre familias que reconocen en sus canciones un lenguaje común. Su propuesta funciona porque es directa, porque no necesita artificios innecesarios para conectar con el público y porque sabe moverse con soltura entre lo musical y lo teatral. La combinación de Nacho Bombín, Belén Pelo de Oro y Emi Bombón ha dado lugar a una identidad muy definida, fácil de identificar y de seguir.

En Mundo Pica Pica, esa identidad se refuerza con un montaje de gran formato que no renuncia al carácter lúdico de sus orígenes. La presencia de seis artistas sobre el escenario, las coreografías renovadas y la inspiración visual en el teatro de marionetas y la comedia clásica apuntan a una función más ambiciosa, pero sin perder el tono amable que ha hecho reconocible al grupo. La escala crece, la esencia permanece.

Una función para empezar las vacaciones culturales de agosto con buen pie

Programado para el 26 de agosto en Ciutadella de Menorca, Mundo Pica Pica se sitúa en un momento del verano en el que muchas familias buscan actividades que permitan cerrar la temporada estival con un plan compartido y sencillo de disfrutar. La cita forma parte de una agenda cultural que en el Teatre des Born incluye otras propuestas de verano, y encaja bien con esa idea de programación pensada para públicos diversos, sin perder de vista a los más pequeños.

La información de venta señala un precio desde 2 euros, con tarifas especiales disponibles al seleccionar localidades, un dato que lo convierte también en una opción accesible para muchas familias. La accesibilidad económica suma a favor de un espectáculo que ya de por sí parte con ventajas claras: una marca conocida, un repertorio popular, una duración razonable y una estructura escénica diseñada para implicar al público desde el primer compás.

Queda la impresión de que aquí no se busca simplemente llenar una tarde, sino ofrecer una forma de encuentro entre generaciones alrededor de la música y del juego escénico. En una época en la que el ocio infantil compite con pantallas y rutinas cada vez más fragmentadas, resulta especialmente interesante una función que apuesta por lo compartido, por lo que se vive en la sala y por la alegría sencilla de cantar juntos una canción que ya forma parte de la memoria colectiva.

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